En este texto vamos a resaltar los faraones importantes de Egipto, así como hechos relevantes de su vida.

Faraón Keops

Sin duda uno de los más famosos de toda la historia de los Faraones de Egipto. Se le conoce a través de la historia como un Faraón extremadamente cruel, aunque la realidad es que posiblemente debe su fama al gran desconocimiento que existe sobre su figura. De hecho, la persona que más se esforzó en recopilar los datos sobre su vida fue el historiador griego Heródoto, quién en el siglo I a. C. documentó sus vivencias.

El nombre original del Faraón Keops era Jhufu Jnum-Jufu que significa “Jnum (el dios creador) me protege”. Según el propio historiador, fue hijo de Snefru y Heteheres, padre que era recordado como lider bondadoso y amado por su pueblo, además de militar exitoso.

Keops se combirtió en el segundo Faraón de la IV dinastía al fallecer su padre cuando contaba entre 23 y 27 años. Snefru había construido varias pirámides en la búsqueda de la que rindiese merecido homenaje a su grandiosidad. Keops se casó hasta cuatro veces, teniendo varios hijos.

Al igual que su padre, fue reconocido como un gran militar en batallas contra los Nubios y los nómadas que asaltaban las caravanas comerciales egipcias. Pero también fue un gran conquistador, intentando ampliar los territorios del sur del país.

También debe su fama a la construcción de la “Gran Pirámide” de Guiza que, a la postre, se convertiría en su mausoleo funerario, y la gran obsesión del Faraón durante su reinado. Para ello, no dudó en establecer rutas comerciales con Líbano de las que obtener materiales exóticos con las que terminar la construcción de su Gran Pirámide.

piramide de Keops

A partir de aquí la leyenda de Keops se oscurece. Llegó a ser recordado como un rey tiránico y despótico, que condujo a la miseria de su pueblo. Exactamente en contraposición a la historia de su padre, que dejó un reino próspero y en orden. Se dice que Keops ordenó a su hija a prostituirse en un burdel para conseguir una suma suficiente de dinero con la que terminar la pirámide. La leyenda dice que a cada cliente que le visitaba le pedía como pago una piedra con la que construir su propio monumento.

Cuánto hay de verdad y cuánto de ficción es un misterio. Lo que sí se sabe es que Herótodo documentó estas historias en base a los testimonios de los sacerdotes que Keops ultrajó al ordenar cerrar sus templos y prohibir los sacrificios. Es fácil pensar que el intento de Keops por recuperar el poder perdido que aglutinaba el clero se tradujo en el recuerdo de Rey tiránico que documentó Heródoto.

También está en duda que Keops llevase a la ruina a Egipto durante su reinado. Se sabe que tras su muerte, se construyeron al menos dos pirámides más, síntoma de que efectivamente no se vivía un período de crisis.

Incluso hoy en día, los misterios siguen acompañando la figura de este Faraón. Cuando la pirámide de Guiza fue abierta, el sarcófago del Faraón nunca se encontró en su interior. La teoría principal es que todavía existe una cámara por descubrir que albergaría los restos de Keops.

Faraón Ramsés

También uno de los Faraones más importantes de Egipto, gobernador durante 66 años, desde 1279 a. C. hasta 1213 a. C. Se cree que su concepción se debió a que su hermano murió muy joven, y su padre Seti I quiso garantizar su descendencia preparando un heredero desde muy pequeño. Fue nombrado heredero con tan sólo 10 años, y a los 16 ya había terminado su educación política.

Durante su largo reinado demostró un gran interés por la arquitectura. Prueba de ello es la gran cantidad de monumentos y edificios levantados en honor a su figura.

También destacó en el campo militar, extendiendo Egipto desde Siria en el este hasta Nubia en el sur. Por este y otros méritos se le conoció como “Ramsés el Grande”.

Se le conocen, al menos, seis esposas principales, muchas esposas secundarias y concubinas, con las que tuvo diez hijos varones y muchas niñas. Su esposa más famosa fue Nefertari.

Como ya se ha comentado, su vida fue larga. Falleció sobre los 90 años de forma curiosa, causada por una caries que le provocó una infección en la sangre.

El Faraón Akenatón

Akenatón llegó al trono en un momento en el que imperio Egipcio vivía una de esplendor. Despensas llenas gracias a años de buenas cosechas, y las arcas repletas de tesoros gracias a una buena administración y grandes campañas bélicas.

Akenatón fue el décimo Faraón de la XVIII dinastía de Egipto y llegó al trono con un propósito principal en la cabeza: sustituir una religión politeista que creía en toda una pléyade de dioses, por el culto a un sólo Dios, el Sol o Atón.

Y lo llevó a cabo. Decretó que los 2000 dioses tradicionales, considerados los protectores de Egipto, quedarón eliminados de facto. Y estos dioses representados por figuras concretas de animales y hombres fueron remplazados por una figura más abstracta, el Sol.

Para la época, este cambio debió suponer una auténtica revolución. Y una total herejía para los sacerdotes. Pero él era el Faraón, tenía poder absoluto obtenido directamente de Dios, y podía cambiar cualquier aspecto de su imperio a voluntad. Pero este cambio le granjearía poderosos enemigos, como los monges.

Akenatón dio igualdad de poderes a su mujer, Nefertiti. Juntos construyeron una nueva ciudad en la actual Amarna, donde el Faraón escribió en una loma el motivo por el que eligió ese emplazamiento para la nueva ciudad.

El gran Dios Sol le dijo directamente “Construye aquí”, a través de una señal en el cielo, en forma de Sol saliendo a través de dos montañas, creando el símbolo del horizonte.

Faraon Akenaton
Vista de la salida del sol en Amarna, dibujando el símbolo de “horizonte”

 

La ciudad fue levantada rápidamente, combirtiéndose en el centro neurálgico y religioso del país. Era la nueva ciudad Ajetatón, el punto central de un nuevo culto.

Otro de los cambios profundos que acometió Akenatón fue en la arquitectura. El nuevo culto trajo consigo santuarios al aire libre, aunque sólo el Faraón y su esposa podían entrar en ellos. Sólo ellos podían comunicarse directamente con el Dios Sol.

Fue una época de esplendor y éxito que, sin embargo, no duraría demasiado. Sus súbditos no fueron capaces de adaptarse a la nueva cultura religiosa, y seguían adorando a los antiguos dioses. Hasta que el Faraón se enteró.

Ordenó confiscar y destruir las imágenes de los dioses, especialmente de Amon-Ra. Y su imagen entre la población se deterioró.

Pero no sólo de puertas para dentro. Su inmersión y aislamiento en su nueva ciudad le hizo parecer un lider débil de un pais vulnerable a invasiones externas. Se descubriendo pruebas escritas de gobernantes solicitando ayuda militar al Faraón para defenderse de los Hititas. Pero esa ayuda nunca llegó, y el territorio fue conquistado.

También tuvo que hacer frente a varias tragedias en la familia: la muerte de varias hijas y su mujer Nefertiti por la peste. En esa época la epidemia podía llegar a matar al 40% de la población, haciendo responsable al Faraón.

A los 13 años de la fundación de la nueva ciudad, Akenatón falleció. La ciudad fue abandonada y destruida más tarde. Y Akenatón y su culto borrados de la memoria.

Curiosamente, fue su hijo Tutankamón quien restauró el culto de los antiguos dioses, trayendo de nuevo la prosperidad a Egipto.

Faraón Horemheb

Horemheb fue el último rey de la XVIII dinastía egipcia, siendo sucesor de Ay en el trono. Comenzó su carrera militar siendo muy joven y alcanzó el grado de General bajo el mando de Akenatón. También comenzó una exitosa carrera política bajo el reinado de Tutankamón, adquiriendo nuevos cargos y honores con el tiempo. Se alzó al trono egipcio tras la muerte de Ay, que no tuvo descendencia.

La legitimidad del trono le vino dada por la princesa Mut-nedjemet, hija de Ay y cuñada de Akenatón, con la que se casó. No tuvo descendencia, su mujer se quedó embarazada trece veces pero todas fallidas, llegando a morir a consecuencia de un parto.

Horemheb tras su muerte entregó el poder a otro militar llamado Rameses. Se hizo enterrar no en la tumba que había construido en Saqqara junto a su mujer, sino en una que construyó en el Valle de los Reyes, en un precioso sarcófago de granito rojo.

Faraón Horemheb

El Faraón Kefrén

Hijo del Faraón Keops, ascendió al trono de Egipto tras la muerte de su hemano Djedefre. Se convirtió en el cuarto Faraón de su dinastía.

Durante su reinado se hizo construir una gran pirámide en Gizeh, la segunda más grande después de la de su padre. El esplendor de su tumba contrasta con la modestia de las de muchos de sus familiares. Entre otras construcciones suyas cabe destacar la avenida que comunicaba su pirámide con el complejo religioso asociado a ella. Estaba marcada en su recorrido por grandes monolitos de granito y estatuas del faraón de diorita.

Otra de las obras monumentales de Gizeh, la Gran Esfinge, podría haberse labrado también durante su reinado. Se especula con que sus facciones correspondieran a las del propio Kefrén.

Gran esfinge de Giza


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Faraones famosos
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Esta entrada tiene un comentario

  1. Muy buen artículo. Quizás un poco escueto en el número de faraones, seguro que se pueden dar más detalles

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